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El Movimiento de Mujeres y el Avance de la Responsabilidad Reproductiva Compartida en Argentina

En Argentina, la demanda de vasectomía ha crecido en los últimos años, en un proceso que no puede separarse de las transformaciones más amplias impulsadas por el movimiento feminista.

En su reciente obra, la historiadora argentina Karina Felitti sitúa el auge de la vasectomía sin bisturí (VSB) dentro de una genealogía más amplia de cambios políticos y culturales promovidos por el feminismo. Aunque la anticoncepción masculina ha estado disponible durante décadas, su visibilidad siguió siendo históricamente marginal: la Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva de 2013 mostró que sólo el 4% de los hombres de Argentina mencionó la vasectomía como método anticonceptivo conocido. Según Felitti, este escenario comenzó a modificarse en medio del proceso de popularización feminista desatado por Ni Una Menos en 2015 -un masivo movimiento contra la violencia de género que marcó un punto de inflexión en la agenda pública del país- y se profundizó durante el histórico debate parlamentario de 2018 sobre la legalización del aborto. En ese contexto, el llamamiento público dirigido a los hombres -encapsulado en el eslogan «Google vasectomía»- desplazó el foco más allá del cuerpo de las mujeres y visibilizó la responsabilidad masculina en la reproducción.

Más allá del propio debate sobre el aborto, la movilización del movimiento feminista contribuyó a una reconfiguración más amplia de los significados en torno a la autonomía, el cuidado y la responsabilidad compartida, animando a los hombres a revisar sus propias prácticas y creencias.

Los testimonios de los hombres que participaron en las campañas de vasectomía organizadas por el Día Mundial de la Vasectomía en colaboración con el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires desde 2024 reflejan este cambio de actitud. Más del 40% declaró que una de sus principales motivaciones para elegir la vasectomía era el deseo de compartir la responsabilidad anticonceptiva con su pareja, mientras que el 29% citó la intención de proporcionar una mejor calidad de vida a su familia. Estos resultados sugieren que, más allá del reconocimiento de un derecho individual a tomar decisiones reproductivas, los hombres son cada vez más conscientes del impacto que sus elecciones tienen en su entorno cercano, configurado por relaciones y proyectos de vida compartidos, en los que la responsabilidad y el cuidado ocupan un lugar central.

Las mujeres también siguen desempeñando un papel clave en el proceso de toma de decisiones: El 60% de los hombres afirman haber consultado a su pareja antes de someterse al procedimiento, y muchos acuden a la cita acompañados por ella. Su participación no sólo apoya el acceso a la vasectomía, sino que también ayuda a enmarcar la decisión dentro de una perspectiva de responsabilidad compartida, llevándola más allá de una elección individual aislada hacia una distribución más equitativa de las responsabilidades reproductivas dentro de las parejas.

En este sentido, el crecimiento de la vasectomía en Argentina no puede leerse simplemente como un indicador de salud pública, sino como parte de una transformación cultural más amplia. Las luchas del movimiento feminista abrieron un espacio sin precedentes para interpelar a los hombres respecto a su responsabilidad reproductiva. En la intersección del movimiento feminista y la salud pública, la vasectomía surge como una práctica que refleja y profundiza nuevas formas de responsabilidad compartida, cuidado y equidad: verdaderos Actos de Amor.

Por Lorena Setien